Renovamos el vestuario. Con la llegada del buen tiempo, apetece más practicar deporte al aire libre y, la práctica diaria, supone un no dar a basto a poner lavadoras. Dicho lo cual, nos fuimos de compras por internet, no por falta de un par de horas para tal hazaña (pareciera que ir a probar un par de pantalones, fuese como subir al Kilimanjaro, ¡vamos! que acaba uno exhausto.) Y ese era el plan inicial, pero "mamá gallina" no importa donde compre, nada es suficiente para su pollito. Encantada de encontrar el pantalón a juego con la sudadera que compro en las rebajas, y por si acaso, vamos a comprar otro balón, no vaya a ser que le ocurra como al penúltimo, que se rompió a los 15 días; y eso (Sí, es una tragedia). Poner una lavadora al día (¡no!, eso es un acto de amor). Conclusión: Acabamos discutiendo igual. Aunque de alguna extraña manera , todos contentos; la gallina se salió con la suya, el pollito encantado con la pelota nueva ...
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